Thursday, August 30, 2012

Preparacion para la muerte

I was asked to give a talk in Sacrament Meeting last week. Afterward, many people commented on it, including the visiting member of the temple presidency. I decided to include it below, but I will have to work on it to get it in English. I guess that will be the next post.


El tema que me dio es la preparación para la muerte. Parece ser un tema muy lúgubre, pero espero que al final del discurso, todos nos sentimos mas animados.

 

Quisiera que pretendas algo conmigo que mientras estamos sentados aquí en esta reunión, empezamos a oler algo mal, y después de unos minutos entra un terrorista que dice que esta muy enojado con la Iglesia y por eso puso veneno en el aire condicionado y todos vamos a morir dentro de 24 horas.  ¿Qué serian sus primeros pensamientos? ¿Estaría pensando en los zapatos que nunca compro? ¿Estaría triste por las novelas que no podría mirar más?

 

El Presidente Monson dijo:

“La mayoría de las preguntas y preocupaciones de la vida cotidiana son más bien triviales cuando las comparamos con las verdades eternas.
¿Qué comeremos en la cena?
¿De qué color pintaremos la sala?
¿Lo inscribimos a Juan para jugar al fútbol?

Éstas y muchas otras preguntas pierden su significado…… cuando se atenúa la luz de la vela de la vida y amenaza la oscuridad. Nuestros pensamientos se centran y podemos determinar fácilmente lo que es realmente importante y lo que es meramente trivial.

Cuando recibimos noticias de que la muerte viene pronto para uno mismo o a un amado, todas las preocupaciones cotidianas pierden su importancia.
Esos momentos de claridad nos llegan tarde o temprano, y vemos claramente lo que realmente importa en nuestra vida y cómo debemos vivir.

¡Si podríamos recordar eso todo el tiempo, estaríamos listos siempre para la muerte!

 

Sabemos que la muerte viene a todos, y sabemos que nadie sabe cuando le toca.

 

Mi hijo mayor nos escribio una carta de la mision en que hizo una parabola de lo que es la vida. Dijo que el nacer es como entrar en una tienda muy grande. Al entrar, cada persona recibe una carreta de compras. Esa persona sabe que es posible que esté en la tienda muchos anos, o tendrá que salir en cualquier momento. No sabe cuanto tiempo tiene y mientras esta allí puede recoger todo lo que desea. Algunas cosas son muy lindas que le hacen feliz; algunas cosas son muy difíciles de llevar y pesadas. Hay varias especialistas en la tienda que le avisan de las cosas que necesita recoger para salir con éxito.

De repente un día se le lleva al cajero, y tiene que presentar todo lo que recogió; lo bueno y lo malo. Ahora es tiempo de pagar. Si no recogió suficiente de lo bueno, será llevado a otra parte. Si recogió suficiente de lo bueno, si trató a otros con bondad, y si escuchó las recomendaciones de los especialistas, puede presentarse al cajero con confianza.

El único problema es que nadie tiene suficiente para pagar todo el precio de lo que recogió. Pero si recogió suficiente de lo bueno, su hermano mayor le ayudará a pagar para poder salir con éxito.

En esta vida es menester siempre recoger todo lo bueno posible.

 PRESIDENTE THOMAS S. MONSON

Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, nuestro Señor, han marcado el camino hacia la perfección. Ellos nos dan señales para que sigamos las verdades eternas y para que lleguemos a ser perfectos, así como Ellos son perfectos.


El apóstol Pablo comparó la vida con una carrera. A los hebreos instó: “Dejemos a un lado todo pecado que nos rodea, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.

Y no pasemos por alto el sabio consejo de Eclesiastés: “…no es de los ligeros la carrera, ni la batalla de los fuertes”. En realidad, el premio es de aquel que persevera hasta el fin.”

Y entonces el Presidente Monson  recuerda otra clase de carrera,  de sus días de infancia.   Él dice que con sus amigos, con navajas en mano, tallaban pequeños barquitos de la blanda madera de un sauce. Con una vela de algodón en forma triangular, cada uno lanzaba los barquitos a la carrera, por las relativamente turbulentas aguas del río Provo, en Utah. Entonces, corrían por la orilla del río y veían los barquitos que en ocasiones se balanceaban impetuosamente en la rápida corriente y otras veces navegaban serenamente al llegar a aguas más profundas.

Durante una carrera en particular, notaron que uno de los barquitos llevaba la delantera y se dirigía hacia el final de la meta fijada. De repente, la corriente lo llevó demasiado cerca de un gran remolino; el barquito se inclinó hacia un lado y zozobró. Dio vueltas y vueltas, incapaz de regresar al curso principal. Al final, se detuvo en medio de los restos y desechos que lo rodeaban sostenido por los tentáculos de los musgos.

Los barquitos de juguete de su infancia no tenían quilla que les diera estabilidad (como tenemos nosotros), ni timón que los guiara (como tenemos nosotros) ni fuente de energía (como tenemos nosotros). Inevitablemente su destino era corriente abajo, el camino de menor resistencia.

Entonces el Presidente Monson dice: “A diferencia de los barquitos de juguete, a nosotros se nos han dado atributos divinos para guiarnos en nuestra jornada. No venimos a la vida terrenal para flotar en las turbulentas corrientes de la vida, sino con el poder para pensar, para razonar y para tener éxito.  Nuestro Padre Celestial no nos embarcó en nuestro viaje eterno sin proporcionarnos los medios mediante los cuales podríamos recibir la guía de Él para asegurarnos el regreso a salvo.
Por eso tenemos la oración y los susurros del Espíritu Santo, También tenemos las Santas Escrituras, que contienen la palabra del Señor y las palabras de los profetas, proporcionadas para ayudarnos a cruzar con éxito la línea de llegada.

En algún momento de nuestra misión terrenal, aparece la experiencia a la que llamamos muerte. La muerte le llega a todo ser humano.

Sabemos que hay vida después de la muerte. Sabemos que hay un juicio final (el cajero) en que vamos a ver todo lo bueno y todo lo malo que hemos hecho en esta vida.

Como ensena en el Libro de Mormón, Todos tenemos la posibilidad de llegar a un reino celestial donde podemos vivir con nuestro Padre Celestial y donde podemos vivir con nuestras amadas familias. Esa es la meta. No queremos perder esa posibilidad. Pero, ¿estamos viviendo ahora para lograr eso? Estamos listos para morir mañana?

El Presidente Monson dijo: Lo que procuramos es la gloria celestial. Es en la presencia de Dios donde deseamos morar. Es una familia eterna a la cual deseamos pertenecer. Tales bendiciones se deben obtener mediante toda una vida de esfuerzo, de búsqueda, de arrepentimiento y, finalmente, de éxito.

NUESTRAS ACCIONES aquí y ahora O nos CALIFICAN O nos DESCALIFICAN A NOSOTROS PARA EL FUTURO QUE DESEAMOS. LO QUE HACEMOS HOY DETERMINA EL FUTURO.

Tenemos que recordar que la Sana Cena nos da la oportunidad cada semana de experimentar un cambio grande del corazón – de recordar quienes somos y lo que mas deseamos. Al renovar los convenios de guardar los mandamientos, obtenemos el compañerismo del Espíritu Santo que nos guía a la presencia de nuestro Padre Celestial.  Nos ayuda a poner al lado las preocupaciones cotidianas como si vamos inscribir a Juan en futbol y pensar en las cosas más importantes y eternas. Podemos recordar que queremos participar de la Santa Cena dignamente, que queremos ser dignos de tener una recomendación para el templo, y que queremos sacrificar para servir a otros.

 

El Presidente Monson dijo:  Ahora es el momento


“Mis hermanos y hermanas, al final, la muerte llega a toda la humanidad. Con frecuencia, la muerte llega como una intrusa; es una enemiga que aparece súbitamente. La muerte pone su pesada mano sobre nuestros seres queridos y, a veces, suele dejarnos confusos y extrañados. Pero casi siempre, la consideramos como la enemiga de la felicidad humana.

¡Cuán frágil es la vida y cuán inevitable es la muerte! No sabemos cuándo se nos pedirá que dejemos esta existencia mortal, de manera que pregunto: "¿Qué estamos haciendo con el presente? Como enseña el conocido himno:
Por donde quiera se nos da oportunidad de servir y amor brindar.
No la dejes pasar; ya debes actuar.
Haz algo sin demorar.
Hagámonos la pregunta: "¿En el mundo he hecho hoy bien? ¿Acaso he hecho hoy algún favor o bien?" ¡Qué gran fórmula para la felicidad!
Las oportunidades de dar de nosotros mismos son en verdad ilimitadas, pero a la vez son perecederas. Hay corazones que alegrar; palabras bondadosas que decir; regalos que dar; obras que hacer; almas que salvar.
Recordemos que "cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios”

Por ser la vida frágil y la muerte inevitable, debemos aprovechar cada día al máximo.

Dice el Presidente Monson: Existen muchas formas en las cuales podemos hacer mal uso de nuestras oportunidades.
Mis hermanos y hermanas, ruego que desde hoy en adelante tomemos la determinación de llenar nuestro corazón de amor. Que vayamos la segunda milla con el fin de incluir en nuestra vida a los que se encuentren solos, tristes o que estén sufriendo de alguna forma. Hagámoslos sentir que es bueno vivir y démosles sostén11. Que vivamos de manera tal que, cuando escuchemos la llamada final, no tengamos serios remordimientos ni asuntos pendientes; sino que, en cambio, podamos decir con el apóstol Pablo: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe".

En esta vida hay cosas que son muy importantes que debemos siempre recordar: y otras que debemos olvidar

·        Doctrina y Convenios 3:3

3 Recuerda, recuerda que no es la obra de Dios la que se frustra, sino la de los hombres;

·        Doctrina y Convenios 8:5

5 ¡Oh, acuérdate de estas palabras y guarda mis mandamientos!

·        Alma 37:13

13 ¡Oh recuerda, recuerda, hijo mío, cuán estrictos son los mandamientos de Dios!
35 ¡Oh recuerda, hijo mío, y aprende sabiduría en tu juventud; sí, aprende en tu juventud a guardar los mandamientos de Dios!

·        Mosíah 27:16

16 Ahora te digo: Ve, y recuerda la cautividad de tus padres; y recuerda cuán grandes cosas (Dios) ha hecho por ellos;

 

 Pero hay también cosas que TENEMOS QUE OLVIDAR:

BY ELDER JEFFREY R. HOLLAND

Of the Quorum of the Twelve Apostles

From a Brigham Young University devotional address given on January 13, 2009.

Les imploro no habitar en días pasadas ni anhelar vanamente por el ayer, no importa lo bueno (o malo) que esos días fueron. Lo importante es aprender del ayer, no continuar viviendo en el.

Hay algo dentro de todos nosotros que no quiere perdonar ni olvidar los errores anteriores – los nuestros o los errores de otros.

Eso no es bueno. No es cristiano recordar siempre los errores de otros. Está en terrible oposición a la grandeza de la expiación de Cristo.

El guardar resentimiento a otros es parecido a tomar diariamente un veneno y esperar que la otra persona muera.

Deja que otros se arrepientan. Deja que otros crezcan. Crea que otros pueden cambiar y mejorar. esa es la caridad, el amor puro de Cristo. Lo que ya pasó, debe quedar en el pasado. No debemos continuar recordándolo y usándolo para no sentir amor para otros.

El recordar los errores de otros no es justo! No es el evangelio de Jesucristo!  El recordar los errores de otros destruye a las familias, a los barrios, y a los amigos. Si esperamos que otros olviden nuestros errores, tenemos que olvidar también los errores de ellos.

SIEMPRE DEBEMOS RECORDAR LAS BENDICIONES Y MISERICORDIAS DE DIOS, Y A LA VEZ DEBEMOS SIEMPRE OLVIDAR LOS ERRORES DE OTROS.

No hay un requisito mas grande que hacer lo que el Señor mismo hace:
D&C 58: 42  He aquí, quien se ha aarrepentido de sus pecados esbperdonado; y yo, el Señor, cno los recuerdo más.

Debemos hacer como los Anti Nefi-Lehitas en el Libro de Mormón, debemos enterrar las  armas de guerra, y dejar las enterradas. Debemos perdonar a otros, y también debemos hacer lo que es más difícil, olvidarlo. Cuando el error vuelve a la mente debemos  olvidarlo otra vez.

A Dios no le importa tanto lo que uno hizo, que lo que ahora uno hace; no le importa tanto los errores de ayer, que le importa nuestros esfuerzos de hoy. Y es lo mismo para todos. Tenemos que tratar a otros con el amor de Dios.

Si amamos y servimos a otros, y si estamos tratando de guardar los mandamientos ahora, podemos estar siempre listos para pasar de esta vida. 
El pensar en PRESENTARNOS ante nuestro Dios para el juicio final no nos dará miedo, y tendremos más felicidad en los días actuales.

La muerte es parecida a pasar de una sala a otra. Es como pasar de afuera y entrar a la capilla, donde están todos sus familiares y amigos, y estar en un estado mas feliz, sin enfermedades o dolores.  La muerte no es algo que temer a menos que no estemos preparados.

Hoy tenemos que preparar para la muerte. Ahora.

Alma 34: 32  Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe aprepararse para comparecer ante Dios; sí, el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra.
 33  Y como os dije antes, ya que habéis tenido tantos testimonios, os ruego, por tanto, que no ademoréis el día de vuestro barrepentimiento hasta el fin; porque después de este día de vida, que se nos da para prepararnos para la eternidad, he aquí que si no mejoramos nuestro tiempo durante esta vida, entonces viene lacnoche de dtinieblas en la cual no se puede hacer obra alguna.
 34  No podréis decir, cuando os halléis ante esa terrible acrisis: Me arrepentiré, me volveré a mi Dios. No, no podréis decir esto; porque el mismo espíritu que posea vuestros cuerpos al salir de esta vida, ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno.
 35  Porque si habéis demorado el día de vuestro arrepentimiento, aun hasta la muerte, he aquí, os habéis asujetado al espíritu del diablo y él os bsella como cosa suya; por tanto, se ha retirado de vosotros el Espíritu del Señor y no tiene cabida en vosotros, y el diablo tiene todo poder sobre vosotros; y éste es el estado final del malvado.

Por eso tenemos que prepararnos ahora para la muerte.

Estaba pensando en por qué el Obispo pensó en este tema. Creo que es posible que ya ha visto a muchos en el Barrio que no están preparados para la muerte; que están posponiendo hacer cosas importantes.  Creo que el primer funeral que El hizo fue en la primera semana después de que fue ordenado Obispo.


Todos sí, vamos a morir y nadie sabe cuando! Pero si podemos hacer todo posible ahora de
guardar los mandamientos,
de asistir a la Iglesia cada domingo y tomar la Santa Cena
de servir a otros y
de perdonar los errores de otros y amarlos
de servir FIEL en un llamamiento
y si podemos aprovechar de las bendiciones del templo,

Podemos estar preparados para pasar a la otra sala de felicidad.

1 comment:

  1. I asked Chrome to translate this to English for me, and there were some pretty funny phrases.

    "It seems a very gloomy, but I hope that at the end of the speech, we all feel more lively." I'm feeling pretty lively.

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